La historia de un pueblo originario matlatzinca

Reyna (Luisa) y José, quienes fueron niños de la calle, han trabajado para mejorar la vida de la niñez de Atlatlahuca, organizando la primera gran fiesta del Día del Niño, promoviendo la participación activa y la convivencia comunitaria durante décadas.
Impulsaron a los jóvenes patrocinando el primer equipo de futbol. Fueron pioneros en la movilización comunitaria para llevar a cabo acciones colectivas, como la reconstrucción de la iglesia, la construcción de la casa parroquial y la creación de una casa para los peregrinos en la fiesta patronal.
Colaboraron en la pavimentación de calles y buscaban soluciones a las carencias del pueblo, como la construcción de espacios deportivos.
Sin embargo, la influencia del modelo educativo occidental ha contribuido a la pérdida de la lengua y cultura originaria, creando una crisis identitaria, motivo de discriminación, exclusión y migración en un círculo vicioso, en un antes y después de la marginalización y de la alineación con la cultura dominante.
Un duelo que resiste la perdida de la dignidad, la perdida de la lengua y cultura originaria sin ni siquiera haber migrado.
El proyecto consiste en la realización de una serie de documentales que pretende explorar la memoria colectiva del pueblo matlatzinca visible en sus celebraciones tradicionales y su historia de transmisión oral:
- Fruto de Reyna – Pintando raíces
- El maíz en el desarrollo de la mujer
- Educación e idioma matlatzinca en el valle matlatzinco
- Mujeres en la familia, en el trabajo y como persona
- Mujeres y ciudadanía
